Velocidad y tocino
Freedom for Cachuli
29 mayo 2006
Estado de miedo
Estado de miedo es el título de la última novela de Michael Crichton, el autor de otros best-sellers como Parque Jurásico, y que es uno de los últimos libros que he leído. Básicamente, la trama se centra en el personaje de un abogado, Peter Evans, que hace frente a una organización eco-terrorista que pretende causar catástrofes naturales artificialmente para ver incrementado su poder.

La historia es entretenida, pero lo que destaca es la gran documentación que aporta sobre el cambio climático, el calentamiento global y el movimiento ecologísta, desde un punto de vista escéptico. Además al final del libro incluye un par de apéndices en los que explica su postura ante estos temas. Para Crichton, actualmente todos los fenómenos naturales catastróficos ocurren por una determinada causa, mientras que antiguamente eran achacados a factoras algo más difusos como la "voluntad de los dioses". En el último siglo, el libro expone un aumento de medio grado en la temperatura media del planeta, pero también expone datos en los que se muestra que la tierra ha estado calentándose (calentamientos) y enfriándose (glaciaciones) durante largos períodos de tiempo, por supuesto mucho antes de atisbarse una idea de lo que podría ser la revolución industrial. Ésto, unido a que no existen modelos de predicción meteorológica 100% fiables a largo plazo, a pensamientos populares tomados como axiomas (todo el mundo piensa que la tierra se está calentando, los polos se deshielan y el nivel del mar suba, pero nadie lee los datos) y a otros factores hacen que la industria y las empresas ecologistas gocen de un buen papel en el escenario.

No trato de dar una visión contraria a la ecología, sino crítica. Crichton ha predicado en las conferencias de presentación por Europa de su libro, que el apoyo que se le ha dado a los movimientos ecologistas se puede comparar como el que se daba a principios de siglo a favor de la eugenesia y la superioridad de la raza, equiparando los casos y los estudios, lo cual me parece un error.

Rápidamente, desde la salida del libro los movimientos ecologistas lo han criticado ferozmente, aunque a veces sin presentar datos o argumentos rebatibles, pues todos los datos pueden tener una doble lectura, como son los del Intergovernmental Panel on Climate Change, que se pueden interpretar en un sentido u otro.

De todo esto se puede concluir una moraleja crítica y escéptica, de no basar nuestras creencias y opiniones en discursos demagógicos al servicio del sensacionalismo en uno ni en otro sentido, y simplemente en observar y tratar los datos que tenemos a nuestro alcance, ahora que tanto de moda está la sociedad de la información.