Velocidad y tocino
Freedom for Cachuli
22 junio 2006
Escribir un libro
Dicen por ahí que antes de morir, toda persona debe hacer tres cosas en la vida: escribir un árbol, plantar un hijo y tener un libro... bueno más o menos. De momento llevo cumplida una de las tres, y que no ha sido la de tener hijos, pero estuve cultivando unas plantitas muy hermosas (y ricas ricas). Pues eso, que andaba yo dándole vueltas a las metas importantes que toda persona (me incluyo) debe conseguir para que cuando llegue el día que la palmes, digas: ¡coño! ¡he tenido una vida plena y de puta madre!.

A mí siempre me ha gustado escribir, y ver la pila de cosas que se pueden expresar con el lenguaje castellano. Además creo que hace funcionar a la quijotera y amplía las posibilidades de:

a.- no tener alzheimer a los 45 años, producto de la generación de "venga, vamos a echar unos litros"
b.- que tus palabras más usadas estadísticamente no sean "chisme" y "bicho"

Y bueno, no es que vaya a escribir un libro, pero me he estado interesando. De pequeño pensaba que los libros se escribían en máquina de escribir en la que se metían hojas pequeñas (del tamaño del libro), y que si un escritor vendía mil libros, tenía que escribir el libro mil veces. Luego descubrí que era más divertido pegarme con mis primos que andar pensando esas cosas.

De hecho, hasta que no me he puesto a reflexionar profundamente sobre lo que entraña escribir un libro, no sabía cómo se escribían. Pensaba que el autor mandaba su archivo de texto de 6 Mb a una editorial, y un tío que estaba con los pies encima de la mesa y con un puro en la boca decidía si ese libro debía salir a la calle. Ahora he descubierto muchas cosas de ayuda, sobre todo para los escritores aficionados. Cualquiera que tenga un rato, y googleando lo puede hacer.

Para empezar, un libro es un proyecto. Es un curro de la ostia, pues tienes que estar pendientes de mogollón de cosas, y claro, sobre todo tienes que tener álgo que ofrecer al lector: una aventura, una trama, una historia, detalles técnicos... no sé, algo por lo que alguien pudiera estar mínimamente interesado en leer todas esas páginas. Para escribir seguro que hay muchas metodologías, planes de trabajo, sesiones de brainstorming, y pajas mentales varias. Yo simplemente sigo el patrón de tener algo interesante que contar y escribir un poco cada día. Sé que es una patraña de método y que muchos escritores querrían verme arder en los infiernos de Júpiter, pero me la pela. No me voy a forrar ni a crear escuela con ésto, así que os cuento lo que me parece lo mejor para mi.

Como no todos los escritores aficionados son unos Seikspier, a veces vienen periodos de bajón. Ésto se conoce comúnmente como el bloqueo del escritor. Básicamente consiste en que te quedas en blanco, y no tienes cómo seguir. A mí nunca me ha pasado, en parte porque nunca he escrito con mucha frecuencia, si exceptuamos este weblog, pero estoy seguro que con una buena cantidad de psicotrópicos se ocurren bastantes cosas como para retomar el sano hábito de escribir. Es verdad. No estoy hablando de comerse un gramo de cocaína, sino símplemente de tomar un buen café, o algo que haga que le des al melón. Ya estoy oyendo a escritores "profesionales" que hayan ido a parar a mi pobre weblog gritar blasfemias y rasgarse las vestiduras por oír semejante aberración. A ellos sólo puedo dedicarles la frase de cinco palabras más usadas de la lengua castellana y que incluye el verbo "dar" y la palabra "culo".

Si después de todo ésto os animáis a escribir algo, ya sea para vender un "Codigodavinchi" y poder bañaros en billetes, o en plan aficionado simplemente porque os gusta, sólo os digo que enhorabuena. A mi me encantaría, y quizás lo hiciera si tuviera más tiempo, y una idea más madurada, pero de momento me dedicaré a leer cosas que escribe gente como vosotros.

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