Velocidad y tocino
Freedom for Cachuli
20 julio 2006
Vacaciones veraniegas
Últimamente estoy deleitando a la parroquia con menos (muchas menos) anotaciones de las que desearía. Los motivos son varios, diversos y variopintos. Entre ellos se encuentra todo el barullo en el que he andado metido (y en cierta medida sigo metido) por la necesidad de conseguir compañer@s de piso, también influye mi nueva posición geoestratégica en el curro, al lado del jefe, y no nos olvidemos de la tensa situación socio-económica a nivel mundial. Todo influye vamos.

Me ha tocado trabajar en verano. Es una mierda, una gran mierda, pero también tiene sus cosas buenas oiga. Para empezar, todo esto es nuevo para mí, pues básicamente había pasado los veranos a caballo entre la cama, la playa y el kalimotxo (que a su vez podía beberse en la cama o en la playa). El cambio ha sido brutal, pues todos los días te levantas muy temprano, y ya no ves a esos obreros a las 8 de la mañana con esa sensación de solidaridad lejana, sino que te identificas plenamente.

Pero las cosas buenas a las que íbamos, merecen la pena. Para empezar todo el mundo está fuera, con lo que las grandes ciudades están mucho más descongestionadas. Puedes dedicarte a conocer la ciudad en la que estás (Bilbao en mi caso), sin que haya miles de tocapelotaris que estarán cociéndose en todos los sentidos con su camiseta del veranoski en cualquier playa de Alcocéver. Da gusto entrar a los bares, estar por la calle... los pocos viandantes que hay se les huele a la legua que son más guiris que Gascoine.

Otro gran punto a favor de no tener vacaciones es la pasta gansa. Si sigues con tu trabajo de informático-puta o similares, no hay gran cosa, quitando una paga extra, pero lo bueno es que no gastas mientras estás en el trabajo. En cambio, si estás trabajando en el típico trabajo veraniego, ya sea repartiendo folletos de un aquapark o sirviendo jarras de sangría a guirufos, te pagan una pasta gansa, y de paso no gastas mientras curras (ese concepto es muy importante).

En fin, ya veis, el que no se consuela es porque no quiere, pero hay que intentar ver lados buenos a ésto de estar puteados en verano. En octubre, ¡todos de vacaciones!